Halloween…¡Menudo pestiño!

3 Razones para no perder las tradiciones de la abuela

A dos días de Halloween (o Día de Todos los Santos) creíamos tener más que superado el dilema de si ‘rematar’ las costumbres populares o cerrar la puerta a los trucos, tratos y ‘americanadas’ varias. Pero en Carmela nos gustan las discusiones ‘demodé’, por eso hemos tirado de nostalgia y aunque nuestra postura es clara (Halloween… ¡Menudo pestiño!) queremos daros algo más que nuestra opinión: 3 razones para no perder las tradiciones de la abuela.

  1. Aprender caligrafía y unidades de medida.
  2. Porque recogimiento no es lo mismo que confinamiento.
  3. Por los dulces que no admiten trucos pero están de muerte.

(Aviso a navegantes: las razones expuestas a continuación son totalmente subjetivas, enemigas del SEO pero aptas para tolerantes a la sonrisa)

Aprender caligrafía y unidades de medida

La palabra susto la inventó la primera persona que se encontró con un trozo de papel amarillento, arrancado de mala manera de una libreta, repleto de manchurrones y con una letra tan ilegible como daleada. Pero una vez sorteadas las faltas de ortografía de una generación con menos suerte que las de ahora y resueltos los enigmas de los ‘puñados’ de harina, las ‘mititillas’ de matalauva y los ‘chorreones’ de aceite, lo cierto es que estas recetas caseras de dulces tradicionales que pasaban de madres a hijas se han convertido en una herencia maravillosa y mucho más divertida que ver tutoriales en Youtube sobre cómo hacer ‘cookies’ en forma de calavera.

Hojas sueltas apiladas en una carpeta azul de las del toda la vida del colegio que nos recuerdan de dónde venimos y a quien le debemos gran parte de todo lo que hemos conseguido: a una generación de mujeres fuertes, generosas, valientes y trabajadoras que han sabido cocinar el ingrediente más valioso de todos: el amor y arraigo por la familia.

Porque recogimiento no es lo mismo que confinamiento

Para cuando los niños empezaron a aporrear las puertas de los vecinos disfrazados de Frankestein y en busca de chucherías del Mercadona, ya había siglos de tradición en torno a la Festividad del 1 de Noviembre. El Día de Todos los Santos es una celebración litúrgica incluida en el calendario cristiano desde, aproximadamente, el siglo VIII.

Se conmemora y se recuerda a todos los muertos piadosos que están en el Cielo, hayan sido canonizados o no. El día 2, de Difuntos, es el turno de acordarse de todas las almas que aún esperan en el Purgatorio el ansiado paso al Paraíso eterno.

En el blog de Directo Al Paladar se explica maravillosamente bien el concepto de ‘recogimiento’ asociado a estos días. Eran jornadas de rezo, de contención y abstención, de rendir homenaje a los difuntos a través de la memoria, de las flores en el cementerio y el negro de las toquillas con las que las abuelas se cubrían los hombros.

Nada o poco que ver con las multitudinarias fiestas de Halloween que desde hace años se han puesto de moda y que este año han ‘pasado a mejor vida’ debido a la pandemia y al confinamiento.

Por los dulces que sí están de muerte

 

Las cosas que son auténticas no necesitan trucos. Por eso aunque las costumbres anglosajonas de Halloween llegaron para quedarse, todavía conviven con una tradición muy dulce: la de cocinar platos que alimentan el recuerdo y saben a gloria. El objetivo era compensar, precisamente, la ausencia de carne por la vigilia. Y se disfrutaban después de haber visitado a los seres queridos fallecidos en el cementerio o haber rezado por sus almas.

La lista de postres y dulces típicos del Día de Todos los Santos es muy rica, tanta como pueblos hay en España, si bien hay algunos clásicos que nunca mueren aunque están de muerte (nunca mejor dicho)

Por ejemplo, los famosos pestiños (más típicos en Andalucía) Su textura y sabor con el toque de anís, ya sean bañados en miel o rebozados en azúcar, es irresistible. Tanto, que eran los favoritos de la familia de nuestra Carmela.

Destacan también:

  • Las gachas dulces.
  • Los buñuelos de viento o de calabaza.
  • Los huesos de santo.
  • Los panellets (más típicos en Cataluña)
  • Las rosquillas fritas.

Aunque sobre la mesa que daba la bienvenida a Noviembre no faltaban otros ingredientes como la calabaza, el membrillo, las castañas y el vino moscatel. 

En Restaurantes Carmela hemos preparado algunas sorpresas dulces a modo de postre para este puente, pero mejor que vengas a probarlas ¿no?

Eso sí, para abrir boca te dejamos con la receta de un dulce que aunque no es es más común en estos días pero guarda todo el sabor, cariño y aroma propio de las recetas de nuestras abuelas.

Se trata de la Leche Frita que hace nuestro Jefe de Cocina de La Cuchara de Carmela, Salvador Ariza. ¿Quieres saber cómo se hace? Pues no podemos darte la receta escrita a mano en un papel 🙂 En este caso, sí que tiramos de un tutorial de Youtube XD… Pero el vídeo no es un pestiño (palabra de honor)

¡Disfrutad del puente con responsabilidad!

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